El mercado de la inteligencia artificial atraviesa hoy una especie de detector de la verdad. Dejamos atrás la época en la que cualquier iniciativa de IA se financiaba por adelantado, gracias a un crédito general de confianza en la tecnología como tal. Ahora cada inversión debe estar respaldada por cifras concretas en un informe financiero, y no por una presentación convincente.

En pocas palabras, esto es lo que veo en el mercado ahora mismo:

  • El ROI sin compararlo con el coste del capital es una cifra sin sentido;
  • La mayoría de los proyectos de IA fallidos fracasaron no por la tecnología, sino por el enfoque de su implantación;
  • Los presupuestos se desplazan de la periferia al núcleo del negocio, y esto presiona temporalmente el ROI medio del mercado;
  • La métrica correcta del éxito es el resultado financiero, no la calidad de la presentación;
  • La siguiente etapa es la transición hacia la IA agéntica como motor de crecimiento, y no como un simple asistente.

Un ROI del 7% como pérdida del dinero de los accionistas

Una rentabilidad del 7% suena bien por sí sola. Pero las empresas no existen en el vacío. Si el coste del capital de una compañía ronda el 10% y un proyecto aporta un 7%, en la práctica usted está quemando el dinero de los accionistas, aunque sobre el papel haya algún beneficio.

ROI (Return on Investment) – es el indicador de rentabilidad de las inversiones, es decir, la relación entre el beneficio (o la ganancia) obtenido de una inversión y el importe de la propia inversión.

Veo cómo muchos directivos siguen informando de un ROI positivo sin mencionar esta diferencia. Eso no es un informe financiero, es un documento de marketing, – Artem Lyashanov.

Por qué el 75% de las iniciativas no cumple las expectativas

La mayoría de las empresas cuyos proyectos de IA no cumplieron las expectativas de rentabilidad cayeron en la misma trampa. Compraron la tecnología como un accesorio de moda y no como un instrumento financiero. Cuando un proyecto se queda en la periferia del negocio, fuera de los procesos operativos clave, físicamente no puede generar un efecto a gran escala, por muy impresionante que sea el propio algoritmo.

A los directivos que hoy sienten presión por la baja rentabilidad de sus iniciativas de IA les doy un solo consejo. Dejen de informar sobre pruebas exitosas y empiecen a informar sobre el resultado financiero, – Artem Lyashanov.

Por qué el enfoque sistémico reduce temporalmente el ROI

Estamos viendo un desplazamiento masivo de los presupuestos. De los experimentos periféricos al núcleo de los procesos operativos de las empresas. Trabajar con la periferia era fácil, daba un resultado rápido pero limitado. Pasar al núcleo del sistema es una tarea mucho más compleja. Requiere una coordinación profunda entre funciones y trabajar con los datos fundamentales de la empresa.

Es precisamente esta complejidad la que explica el descenso temporal del ROI medio del mercado. Pero es precisamente aquí, y no en la periferia, donde se esconde el potencial de un verdadero escalado, y no de simples retoques cosméticos.

Qué viene después

El siguiente paso de esta evolución es la transición hacia la IA agéntica. Estamos construyendo los cimientos de un negocio autónomo, en el que la tecnología deja de ser un simple asistente y se convierte en uno de los principales motores de crecimiento.

La IA agéntica (Agentic AI) – es la siguiente etapa del desarrollo de la inteligencia artificial después de los chatbots y los asistentes de IA.

La fiebre del oro de la IA se ha transformado en un juego de supervivencia de estrategias. La caída del ROI hasta el 7% es una consecuencia lógica de salir de posiciones periféricas y cómodas hacia el complejo núcleo del negocio. Hoy el liderazgo no se mide por el número de redes neuronales en plantilla, sino por la capacidad de convertir la autonomía de la IA agéntica en beneficios reales para los accionistas.

Este material tiene carácter meramente informativo y refleja una valoración experta de las tendencias del sector a fecha de 2026.